Nuestra historia comenzó sin oficinas ni estatutos.
Comenzó con personas.
Con memoria. Con compromiso.
Con la decisión de que ninguna ausencia debía enfrentarse en soledad.
En sus primeros meses, la agrupación fue un espacio de contención y memoria activa.Personas cercanas, familias, amistades y ciudadanos comprometidos comenzaron a reunirse con objetivos claros:
No existían oficinas, ni estructuras formales, ni recursos institucionales
Existía comunidad.
La organización se sostuvo gracias al compromiso humano, al apoyo solidario
y a la convicción de que recordar también era una forma de proteger.
Tras la historia que marcó a todo un país, surge una agrupación ciudadana impulsada por la memoria y la necesidad de acompañar a otras familias.
Se realizan las primeras acciones comunitarias, encuentros de apoyo y espacios de visibilización social.

Mucho antes de que Chile conociera su nombre, Ámbar Cornejo ya estaba desprotegida.
Desde su primera infancia existieron alertas formales ante organismos del Estado por negligencia, abandono y vulneraciones graves de derechos. A pesar de informes técnicos, denuncias reiteradas y decisiones contradictorias de tribunales, el sistema de protección falló una y otra vez.
Ámbar pasó por residencias, evaluaciones, derivaciones y resoluciones judiciales que no lograron resguardarla. Doce jueces decidieron sobre su vida. Ninguno logró protegerla de forma efectiva.
Este abandono institucional es el punto de partida de nuestra historia.
Ámbar Cornejo Llanos tenía 16 años y residía en Villa Alemana, región de Valparaíso. El 29 de julio de 2020 salió de casa de su tía para ir a recoger la pensión alimenticia que su padre depositaba en el domicilio materno. Su desaparición movilizó a la familia, vecinos y organizaciones de mujeres, quienes denunciaron la situación a las autoridades. El 6 de agosto de 2020 la Policía de Investigaciones halló su cuerpo en la casa donde vivían su madre y su pareja. La investigación apuntó a la pareja de su madre, Hugo Bustamante, un hombre que se encontraba en libertad condicional pese a haber sido condenado por un doble homicidio en 2005. Posteriormente su madre, Denisse Llanos,
también fue formalizada por parricidio.
La brutalidad del crimen generó gran indignación pública y evidenció fallas institucionales en la protección de niñas y adolescentes. Desde los primeros días surgieron expresiones espontáneas de apoyo y protesta que más tarde se articularían en un movimiento organizado.
Ámbar fue, antes que todo, una niña con curiosidad, con preguntas, con esa mezcla de inocencia y fortaleza que muchas veces nace en quienes enfrentan dificultades desde temprano.
Su infancia no estuvo exenta de momentos complejos. Y justamente desde esas experiencias comenzó a formarse algo profundo en ella: el deseo de que nadie más tuviera que pasar por lo mismo.Mientras otros soñaban con juegos, ella también soñaba con justicia. Con el paso de los años, Ámbar comenzó a hablar de lo que quería ser: quería ser PDI
No era un deseo superficial. No era una fantasía pasajera.
Quería investigar. Quería proteger. Quería ayudar a mujeres y niños que hubieran sufrido violencia o abandono.Quería ser parte de quienes buscan la verdad y defienden a quienes no pueden defenderse solos.Su sueño tenía nombre, uniforme y vocación.Había entendido, incluso siendo joven, que el país necesita personas comprometidas con la protección de los más vulnerables.
En su adolescencia, Ámbar fue construyendo identidad. Tenía carácter, convicciones y sensibilidad frente al dolor ajeno.No hablaba desde la teoría. Hablaba desde la experiencia.Su deseo de ser parte de la PDI era también una forma de transformar su propia historia en servicio. Convertir lo vivido en fuerza. Convertir el dolor en propósito.Era una joven con futuro. Un futuro que incluía estudiar, prepararse y ponerse al servicio de otros.
El nacimiento de una comunidad desde la Memoria
El origen de nuestra organización no comenzó como una institución formal.
Comenzó como un encuentro humano.
En 2020, tras los hechos que marcaron profundamente a una comunidad y al país entero, surgió la necesidad de no dejar que la historia quedara en silencio. El dolor fue inmenso, pero también lo fue la convicción de que la memoria debía transformarse en acción.
Así nació la Agrupación Justicia por Ámbar.
No desde una estructura organizacional, sino desde la voluntad colectiva de
acompañar, recordar y exigir que situaciones similares no se repitieran.
Durante la búsqueda de Ámbar y tras el hallazgo de su cuerpo, amigas, familiares y vecinos se organizaron para exigir justicia y visibilizar la violencia contra mujeres, niñas, niños y adolescentes , Agrupación “Justicia por Ámbar” estaba compuesta por amigas de Ámbar, familiares y personas de Villa Alemana que se negaron a que el crimen quedara impune; la agrupación instaló una gruta frente a la casa donde se encontró a la joven y convocó a marchas, intervenciones
artísticas y distintas manifestaciones.
El objetivo de la agrupación era mantener el caso en la agenda pública, acompañar a la familia en el proceso judicial y reclamar reformas al sistema judicial y de protección de la infancia.
La historia de Ámbar Cornejo y el camino de su familia y comunidad han dejado una huella profunda en Chile. La Agrupación Justicia por Ámbar surgió de un dolor inmenso y se transformó en un movimiento que exigió justicia y visibilizó la violencia contra mujeres, niñas, niños y adolescentes. Su transición a la Fundación Ámbar Cornejo amplió ese compromiso hacia la búsqueda de personas desaparecidas y el acompañamiento de otras familias afectadas.
A través de marchas, homenajes y acciones concretas, la organización ha demostrado que la memoria de Ámbar sigue presente y que el trabajo comunitario puede transformarse en propuestas concretas para cambiar las políticas públicas y la conciencia social.
🌿 TRIBUTO FUNDACIONAL 🌿
Honramos a quienes iniciaron nuestra agrupación y activaron sus primeros pasos con fuerza y convicción.
La fundación expresa su profundo agradecimiento a las mujeres y personas que participaron activamente en su etapa inicial , aportando compromiso, organización y convicción en los primeros pasos de este proyecto colectivo.
Este tributo es para las mujeres y hombres que dieron vida a nuestra agrupación cuando todo comenzaba. Cuando aún era idea, sueño, reunión pequeña, conversación valiente.
Reconocemos especialmente a:
Madeline Llanos, Kathy Stefanie Labbé, , Luz Vicencio , Barbie, Tamara Vera,Leslie, Danitza, Daniela Katiuska, Pauliana Rojas, Jocelyn Olguin,
Paulina Rojas ,Macarena ,Makenci, Macarena Ponce, , Alejandra Arancibia, Karina Celedón Catalina, Angelo Merino, , Constanza Ahumada, Giselle Sepúlveda, Erika , Camila Antonia, Josefa Chávez, Valentina, Tía Tute, Leo Figueroa, Rodrigo Olivares, María José, Patricio Olivares, Macarena, Jean, Pancho Andrés, John Chavez, Javiera Toledo, Katherine Meza, Lisette Tricot, Vicente Briones, Fabiola astromelia, Andrea Araya y Fernanda Ternicier y muchas mas que se fueron sumando en el camino.
✨ MUJERES FUNDADORAS Y PRIMERAS ACTIVISTAS ✨
Asimismo, agradecemos el acompañamiento y articulación con las organizaciones: Colectivo Las Violetas;
Comparsa Insurrectas; The Misfem; Colectiva Feminista; y Motoqueras V Región, 8M Quilpué, Viña y Valparaíso.
Su participación fue fundamental para consolidar los cimientos de nuestra agrupación.
Este reconocimiento honra su compromiso y el legado construido desde el inicio.
Gracias por creer. Gracias por organizar. Gracias por sostener.
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Nacimos del dolor, pero no nos quedamos en él.
Nacimos de una ausencia,
pero elegimos la acción.
Ámbar Cornejo no murió solo por un crimen,
murió porque el sistema falló antes,
durante y después.
Falló cuando no protegió. Falló cuando no escuchó.
Falló cuando dejó sola a una niña. Por eso existimos.
Para acompañar a quienes buscan.
Para sostener a quienes esperan.
Para exigir que el Estado no vuelva
a mirar hacia otro lado.
Nuestra memoria no es pasiva. Es activa,
incómoda y necesaria.
Mientras haya personas desaparecidas,
familias sin respuestas y vidas desprotegidas,
seguiremos aquí.
Por Ámbar. Por quienes faltan.
Por quienes siguen esperando.
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